Huellas que siguen haciendo camino
Carlos Rodríguez
03 de Abril de 2025
-SEXTA PARTE-
93 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE ALEJANDRO GASCÓN MERCADO
En una visita a Saltillo, el compañero Héctor Rodríguez le obsequió
casetes de música, entre ellos uno del grupo llamado Los Cadetes de
Linares, le agradaba escuchar el Corrido de Chito Cano y la canción
Dos coronas, sin embargo, cuando se reunía con los compañeros de
Salvador Allende, le emocionaba que el mariachi dirigido por Rufino
Ríos le tocaran el corrido de Juan Guerrero, en otros convivios era
común que cantara las melodías Mujer Ladina y Motivos. No era muy
bueno para cantar, pero lo hacía con mucho entusiasmo.
El estado de Sonora le reclamaba bastante actividad. Alejandro lo
recorría frecuentemente. Desde San Luis Río Colorado donde un
grupo de Profesores encabezados por Jesús Fonseca Rodríguez y
otros trabajadores se responsabilizaban de las tareas partidarias. En
Caborca Miguel Chavarin lideraba a agricultores que estaban
experimentando la siembra de la Vid, lo mismo que la Ing. Josefina,
rumbo a Bahía de Kino en Hermosillo. En la capital, prósperos
agricultores como Francisco Figueroa del grupo de antiguos
lombardistas conservaban exitosas empresas de producción agrícola.
Allí también estaba un joven inquieto llamado Tereso y José Juan
dirigentes del partido. Cada que estábamos en la capital por lo
general Juan José nos invitaba a degustar exquisitos platillos y
escuchar música en vivo interpretada por un buen grupo norteño.
En el poblado de Yavaros se había establecido una familia de
pescadores muy audaces que llegaron de la Boca de Camichín,
Nayarit, militantes del partido de Alejandro. Al papá le decían el
Cihuatleco y Salomé era de sus hijos mayores. Con el tiempo lograron
adquirir un barco pesquero de mediano calado, cuando lo inauguraron
Alejandro fue invitado como padrino.
La ciudad de Guadalajara era visitada frecuentemente por Alejandro.
Allí el Profesor José Dolores Mártir y su esposa lo recibían con
agrado, su casa estaba ubicada por la calle Gómez Farías, donde
conservaban una recámara especial para él. Le preparaban Suculenta
Comida, siempre había Vinos, licores y conversaciones que no
terminaban. El Profesor Mártir trabajaba para la Universidad de
Guadalajara, era Director de una Preparatoria Nocturna, en el plano
ideológico era muy capaz e influía en muchos jóvenes y maestros.
Cada vez que llegaba Alejandro la casa se llenaba de amigos y
militantes. Algunos de ellos invitaban a Alejandro al mejor centro
nocturno de la ciudad en esa época llamado Guadalajara de Día,
donde le tenían reservado un lugar privado para evitar cualquier tipo
de situaciones molestas.
Estando en la ciudad de Ensenada, B.C, cuyo dirigente era el Profr.
Carlos Ramírez Villavicencio, Alejandro participó en un mitin
organizado por nuestro partido en el centro de la ciudad, después lo
invitaron los compañeros a comer a un lugar llamado La Bufadora,
posteriormente emprendimos el viaje hacia la ciudad de Tijuana, en
todo el trayecto noté que un vehículo sospechosamente nos seguía.
Llegando a la caseta de cobro integrantes de ese carro se bajaron y se
encaminaron hacia nosotros y de forma amable le dijeron a Alejandro
que su trabajo hasta aquí llegaba, habían recibido indicaciones del
Gobernador del Estado de acompañarnos, eran policías estatales.
Otra vez en la ciudad de Culiacán, Alejandro fue invitado por
Universitarios de la Autónoma de Sinaloa, para participar en una
marcha mitin en defensa de ese recinto universitario, pues el
Gobernador Toledo Corro estaba atentando contra su autonomía. El
mitin fue muy exitoso, Alejandro como era su costumbre en sentido
figurado “incendió” el evento, terminó siendo aclamado por los jóvenes
estudiantes, sin embargo, cuando regresamos a donde estaba la
Shaika, ésta ya había sido vandalizada por los manifestantes, así que
tuvimos que retrasar nuestra salida de la ciudad esperando a que le
borraran los letreros ofensivos, sin duda quienes lo hicieron no pensaron que
en ella viajaba Alejandro. Esta camioneta, la Shaika, un
tiempo después la trasladamos a Tijuana para someterla a una
reparación mayor. Se le cambió la tapicería, ventanas, puerta estribos
del camper y el color interior, personalmente acudí con el Ingeniero
Álvaro Ramírez Ladewing para recibir un cheque para cubrir todos los
gastos.
La LI legislatura de la Cámara de Diputados inició sus sesiones en el
edificio por la calle Donceles allí todo era muy reducido, durante el
período se trasladó a las instalaciones de San Lázaro donde cambió
por completo, en el nuevo recinto Alejandro conservaba un amplio
espacio, líneas telefónicas para su servicio, copiadora, fax y otros
muebles de oficina. El coordinador del PRI y jefe de la Cámara era el
Lic. Luis M. Farías, todo un personaje con amplia experiencia
parlamentaria y política, razón por la cual Alejandro no encontró
ningún obstáculo para acordar temas importantes y conseguir alguna
deferencia. Una ocasión Alejandro se levantó de su curul y fue directo
a donde se encontraba el Lic. Farías para solicitarle cambiara de
Presidente de la Mesa Directiva, porque quien estaba era un arbitrario
y muy malo para leer, al siguiente día fue reemplazado por otro
legislador. Alejandro de forma intencional se reservó para el último día
de sesiones de La Cámara de Diputados y presentó una argumentada
iniciativa de ley para que los lugares de los wirraritari fueran
respetados, en particular los que pertenecían a wiricuta en los
desiertos de San Luis Potosí. Alejandro conocía bien el tema producto
de las conversaciones con Santos y Rufino Ríos del poblado de
Salvador Allende, Nayarit.
Cuando Diputado Federal, era usual que un periodista de una
televisora nacional y simpatizante de él, le formulara una entrevista en
los pasillos del antiguo edificio de la Cámara de Diputados, ubicada
por la calle Donceles en la ciudad de México, después de un buen rato
de conversación y de filmación, a la que Alejandro accedía con gusto,
le decía el periodista: “Compañero Gascón creo que otra vez no va a pasar esta
entrevista”. Por esta razón y por otras más, Alejandro
consideró que la Cámara de Diputados era una “cámara clandestina”
inclusive lo denunció en tribuna. Alejandro Sostenía que siendo la
tribuna más emblemática del país, donde se discutían asuntos de
suma importancia para la nación, éstos no los conociera la mayoría
de los mexicanos ni estuvieran involucrados en ellos.
Casi siempre había problemas para cubrir la renta del edificio que
ocupaba el Partido por la calle Nogal en la ciudad de México,
Alejandro forzosamente tenía que hablar con la dueña del inmueble, la
Licenciada de apellido Culebro para conseguir facilidades en el pago.
Alejandro cuando permanecía en la Ciudad de México, tenía la
costumbre de tomar leche con el desayuno, así que me levantaba casi
de madrugada para conseguir Leche de la marca Boreal porque en
ese tiempo estaba muy escasa y esa era la preferida de Alejandro, a
tal grado que un día con un grupo de vecinos asaltamos un camión
repartidor, cerca de un mercado por el rumbo de la calle Medellín. El
departamento de la calle Celaya, pertenecía a un edificio de cinco
viviendas, en el barrio se encontraba un peluquero que a Alejandro no
le agradaba porque una vez lo trasquiló y además era anticomunista,
así mismo se encontraba una vinatería atendida por un español,
también no de los afectos de Alejandro, porque cuando regresó del
viaje a la República Socialista de Bulgaria trajo algunas botellas de vino
fino, mismas que quiso cambiarle una a una por whiskey Old Parr, el
señor vinatero sólo le ofreció una de whiskey por todas las de vino,
Alejandro molesto le aceptó.
CONTINUARÁ
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