Las unidades de arrastre del ferrocarril no se mueven solas
Sergio Mejía Cano ·
9 de julio, 2025 ·
Hace 206 días
Vaya que ha sido de llamar la atención que se hayan descubierto en Ramos Arizpe y Saltillo, Coahuila, 129 unidades de arrastre conocidas en el argot ferroviario como carros-tanque cargados con más de 15 millones de hidrocarburos, al parecer ilícitos, por no estar debidamente documentados.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, dijo en la conferencia matutina de este pasado martes 08 del presente mes que habían sido cargados de un buque que había llegado el puerto de Tampico, Tamaulipas, cargado con más de 10 millones de combustible y al parecer procedente del estado de Texas, de los Estados Unidos.
Llama la atención precisamente porque el material rodante ferroviario dista mucho de ser similar a los tráileres que circulan por las carreteras, ya que, como los tanques del ferrocarril no se pueden mover en forma autónoma, sino que necesitan una locomotora que los pueda mover tanto en los patios de maniobras como en camino, es por eso que llama la atención debido a que posiblemente sean muchos los involucrados al ser movidas estas unidades de arrastre para colocarlas en el lugar en donde serían cargadas con esos hidrocarburos aparentemente ilícitos.
Reconozco desconocer cómo es que se solicitan hoy en día las unidades ferroviarias que son solicitadas para ser cargadas y descargadas, tanto en industrias como en muelles, etcétera; sin embargo, preguntando aquí, allá y acullá con amigos y conocidos que siguieron trabajando en las empresas ferroviarias hoy concesionadas, comentan que es en forma similar a cuando alguien solicitaba movimientos de unidades vacías o cargadas para ser colocadas en las espuelas de las industrias, vías del público, muelles, etcétera, tal y como se hacía en la otrora orgullosa ruta de la costa occidental, el Ferrocarril del Pacífico que devengó en Nacionales de México (NdeM), porque ahora todo se hace en forma digital, es decir, por internet en vez de mensajes escritos llevados y traídos por mensajeros o, en determinado caso, mediante llamadas telefónicas.
Antes de la era digital, a los jefes de estación les llegaban las solicitudes para el movimiento de unidades de arrastre, cargadas y vacías y, luego el jefe de estación en las estaciones terminales hacía llegar estas solicitudes a la Superintendencia Terminal, para que el jefe de patio les ordenara a las tripulaciones de patio hacer los movimientos correspondientes en las industrias y vías del público en donde cargaban particulares que no contaban con espuelas en sus empresas o industrias. En la estación de carga de estaciones terminales como Guadalajara, Jalisco, había unos empleados cuya denominación era “dependientes de demoras”; uno de ellos se desplazaba a las industrias para ver y comprobar si las unidades requeridas ya estaban listas para ser removidas y ver si alguna industria solicitaba más unidades vacías o si alguna que estaba siendo cargada necesitaría más tiempo.
Otro dependiente de demoras iba a los patios de maniobras en donde había vías del público para ver si ya estaban cargadas o descargadas las unidades solicitadas, porque tanto en las industrias como en estas vías del público los embarcadores iban a tardar más tiempo, entonces se les cobraba una cuota adicional por la entretención de las unidades de arrastre, ya que a los embarcadores se les daba un tiempo determinado para cargar o descargar.
En las estaciones intermedias era el jefe de estación en donde había industrias quien recibía estas solicitudes para el movimiento en esas industrias, como en Acaponeta, en donde está una conocida fábrica de masa de maíz. Así que, cuando llegaba un tren a esas estaciones intermedias, el jefe de estación le ordenaba al conductor del tren los movimientos que se tendrían que hacer: sacar y meter las unidades de arrastre requeridas.
Todo lo anterior es porque para el movimiento de los 129 carros-tanques que se encontraron en Ramos Arizpe y Saltillo, Coahuila, se tuvieron que solicitar el número de unidades que se ocupaban, así como la solicitud para que fueran colocados en determinado lugar y, posteriormente, ya una vez cargadas, hacerlas seguir a su destino o destinos.
Así que el hilo de investigación podría no ser tan difícil de encontrar, aunque el mismo García Harfuch dijo que la solicitud del movimiento de estas unidades de arrastre había sido pedido por empresas establecidas, al ser supuestamente abandonadas, pues entonces acudir a esas empresas para ver qué fue lo que pasó con esos tanques.
Sea pues. Vale.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, dijo en la conferencia matutina de este pasado martes 08 del presente mes que habían sido cargados de un buque que había llegado el puerto de Tampico, Tamaulipas, cargado con más de 10 millones de combustible y al parecer procedente del estado de Texas, de los Estados Unidos.
Llama la atención precisamente porque el material rodante ferroviario dista mucho de ser similar a los tráileres que circulan por las carreteras, ya que, como los tanques del ferrocarril no se pueden mover en forma autónoma, sino que necesitan una locomotora que los pueda mover tanto en los patios de maniobras como en camino, es por eso que llama la atención debido a que posiblemente sean muchos los involucrados al ser movidas estas unidades de arrastre para colocarlas en el lugar en donde serían cargadas con esos hidrocarburos aparentemente ilícitos.
Reconozco desconocer cómo es que se solicitan hoy en día las unidades ferroviarias que son solicitadas para ser cargadas y descargadas, tanto en industrias como en muelles, etcétera; sin embargo, preguntando aquí, allá y acullá con amigos y conocidos que siguieron trabajando en las empresas ferroviarias hoy concesionadas, comentan que es en forma similar a cuando alguien solicitaba movimientos de unidades vacías o cargadas para ser colocadas en las espuelas de las industrias, vías del público, muelles, etcétera, tal y como se hacía en la otrora orgullosa ruta de la costa occidental, el Ferrocarril del Pacífico que devengó en Nacionales de México (NdeM), porque ahora todo se hace en forma digital, es decir, por internet en vez de mensajes escritos llevados y traídos por mensajeros o, en determinado caso, mediante llamadas telefónicas.
Antes de la era digital, a los jefes de estación les llegaban las solicitudes para el movimiento de unidades de arrastre, cargadas y vacías y, luego el jefe de estación en las estaciones terminales hacía llegar estas solicitudes a la Superintendencia Terminal, para que el jefe de patio les ordenara a las tripulaciones de patio hacer los movimientos correspondientes en las industrias y vías del público en donde cargaban particulares que no contaban con espuelas en sus empresas o industrias. En la estación de carga de estaciones terminales como Guadalajara, Jalisco, había unos empleados cuya denominación era “dependientes de demoras”; uno de ellos se desplazaba a las industrias para ver y comprobar si las unidades requeridas ya estaban listas para ser removidas y ver si alguna industria solicitaba más unidades vacías o si alguna que estaba siendo cargada necesitaría más tiempo.
Otro dependiente de demoras iba a los patios de maniobras en donde había vías del público para ver si ya estaban cargadas o descargadas las unidades solicitadas, porque tanto en las industrias como en estas vías del público los embarcadores iban a tardar más tiempo, entonces se les cobraba una cuota adicional por la entretención de las unidades de arrastre, ya que a los embarcadores se les daba un tiempo determinado para cargar o descargar.
En las estaciones intermedias era el jefe de estación en donde había industrias quien recibía estas solicitudes para el movimiento en esas industrias, como en Acaponeta, en donde está una conocida fábrica de masa de maíz. Así que, cuando llegaba un tren a esas estaciones intermedias, el jefe de estación le ordenaba al conductor del tren los movimientos que se tendrían que hacer: sacar y meter las unidades de arrastre requeridas.
Todo lo anterior es porque para el movimiento de los 129 carros-tanques que se encontraron en Ramos Arizpe y Saltillo, Coahuila, se tuvieron que solicitar el número de unidades que se ocupaban, así como la solicitud para que fueran colocados en determinado lugar y, posteriormente, ya una vez cargadas, hacerlas seguir a su destino o destinos.
Así que el hilo de investigación podría no ser tan difícil de encontrar, aunque el mismo García Harfuch dijo que la solicitud del movimiento de estas unidades de arrastre había sido pedido por empresas establecidas, al ser supuestamente abandonadas, pues entonces acudir a esas empresas para ver qué fue lo que pasó con esos tanques.
Sea pues. Vale.