Enseñanza aprendizaje de la lectura
José Octavio Camelo Romero ·
28 de junio, 2025 ·
Hace 217 días
Ciertos agentes económicos en busca de obtener dinero fácil perjudican grandemente el desarrollo neurotípico de los niños desde el preescolar y la primaria.
Esto se ve frecuentemente cuando en el “Kínder los enseñan a leer y escribir”. Y desafortunadamente los papás y las mamás no solamente les parecen bien, sino que algunos y algunas les exigen a las educadoras del preescolar que enseñen a sus hijos a “leer y escribir”
Como leer no es un proceso natural, simple y al margen de la maduración neurobiológica, he hecho este artículo para que medianamente se comprenda el daño hecho a los niños y niñas que desde el preescolar los someten a la lectoescritura.
La lectura es el proceso de comprender textos escritos, tanto de manera literal como inferencial, y puede ser entendida como un proceso mental y visual que involucra la decodificación de símbolos y la interpretación de su significado. Implica no solo la identificación de las palabras, sino también la comprensión del mensaje, la construcción de sentido y la evaluación de la intencionalidad del texto.
Más allá de la simple decodificación, la lectura es un proceso activo y dinámico que implica:
Comprensión: Entender el significado de las palabras, frases y párrafos.
Interpretación: Analizar el mensaje del texto, considerando el contexto y la intención del autor.
Evaluación: Formar una opinión sobre el texto, cuestionar su contenido y relacionarlo con otros conocimientos.
Construcción de significado: Crear una representación mental del texto en la mente del lector.
La lectura es fundamental para el desarrollo cognitivo, lingüístico y emocional, ya que permite adquirir conocimientos, desarrollar el lenguaje, fortalecer la concentración, alimentar la imaginación y ejercitar la memoria. Además, es una herramienta esencial para la comunicación y el aprendizaje a lo largo de la vida.
En resumen, la lectura es un proceso complejo y enriquecedor que va más allá de la mera decodificación de símbolos, involucrando la comprensión, interpretación, evaluación y construcción de significado a partir de textos escritos.
Existen factores pre-instrumentales o habilidades y conocimientos que deben estar desarrollados antes del aprendizaje formal de la lectura para tener un desarrollo neurobiológico “normal” o neurotípico de los niños y niñas, y así lograr que ellos tengan la adquisición exitosa de su lectura
Estos factores incluyen el lenguaje oral, la memoria de trabajo verbal, la conciencia fonológica, la velocidad de denominación, la velocidad de procesamiento y las competencias de memoria a corto plazo.
Veamos los factores pre-instrumentales.
Lenguaje oral: Un vocabulario rico y una buena comprensión del lenguaje hablado son fundamentales. Los niños con un lenguaje oral más desarrollado tienen más facilidad para comprender el significado de las palabras escritas.
Memoria de trabajo verbal: La capacidad de retener y manipular información verbal en la mente es esencial para seguir el hilo de una oración o párrafo mientras se lee.
Conciencia fonológica: Esta habilidad se refiere a la capacidad de reconocer y manipular los sonidos individuales del habla o fonemas.
Velocidad de denominación: La rapidez con la que se pueden nombrar objetos, colores, letras, etc., se relaciona con la fluidez lectora. Una buena velocidad de denominación facilita el reconocimiento de palabras escritas.
Velocidad de procesamiento: La velocidad a la que se puede procesar la información es crucial para la lectura comprensiva. Un procesamiento rápido permite al lector acceder rápidamente al significado de las palabras y frases.
Memoria a corto plazo: La memoria a corto plazo es importante para retener información mientras se lee y para comprender el contexto de lo que se está leyendo.
Estos factores pre-instrumentales son los cimientos sobre los que se construye el edificio de la lectura. Si estos cimientos son sólidos, el aprendizaje de la lectura será mucho más fácil y exitoso.
Pero además de estos factores previos, la lectura tiene sus componentes. Los componentes esenciales son la decodificación y la comprensión. La decodificación se refiere a la capacidad de traducir símbolos escritos en sonidos, mientras que la comprensión implica extraer significado del texto. Además de estos dos componentes principales, la lectura también involucra el vocabulario, la fluidez y la conciencia fonológica.
Decodificación: La habilidad de reconocer y pronunciar las palabras escritas, conectando las letras con los sonidos correspondientes.
Comprensión: La capacidad de entender el significado de las palabras, oraciones y párrafos, integrando la información nueva con los conocimientos previos.
Vocabulario: La cantidad y conocimiento de palabras que el lector posee, lo cual facilita la comprensión del texto.
Fluidez: La capacidad de leer con rapidez, precisión y entonación adecuada, lo que permite una mejor comprensión.
Conciencia fonológica: La habilidad de reconocer y manipular los sonidos individuales que componen las palabras, lo cual es crucial para la decodificación.
Pero además de todo lo anterior, la lectura tiene etapas como la prelectura, la lectura y la postlectura que ayudan y guían al lector a comprender mejor el texto y a extraer la información deseada.
Prelectura: En esta fase, el lector se prepara para la lectura. Se trata de activar conocimientos previos, familiarizarse con el tema, identificar el propósito de la lectura y formular preguntas que guiarán la comprensión.
Algunas estrategias de prelectura incluyen leer el título, subtítulos y resúmenes. Observar imágenes, gráficos y tablas. Explorar la estructura del texto. Hacer predicciones sobre el contenido.
Lectura: Esta es la fase donde se realiza la lectura activa del texto. Implica decodificar las palabras, comprender las ideas principales y secundarias, y seguir el hilo argumentativo del autor. Es importante leer con atención, pausando para reflexionar sobre el contenido y verificar la comprensión. Las estrategias de lectura durante esta fase incluyen: Subrayar ideas clave, tomar notas y hacer anotaciones marginales. Formular preguntas sobre el texto y buscar respuestas. Identificar palabras desconocidas y buscar sus significados.
Postlectura:
En esta etapa, el lector reflexiona sobre lo leído, lo analiza y lo relaciona con sus conocimientos previos.
Se trata de evaluar la información, extraer conclusiones, y generar nuevas ideas a partir de la lectura.
Algunas actividades de postlectura incluyen: Resumir el texto en tus propias palabras. Discutir el texto con otros lectores. Realizar actividades creativas como dibujar, escribir un final alternativo o dramatizar escenas.
Al seguir estas tres etapas, la lectura se convierte en un proceso más efectivo y enriquecedor.
Gracias a mis lectores
Esto se ve frecuentemente cuando en el “Kínder los enseñan a leer y escribir”. Y desafortunadamente los papás y las mamás no solamente les parecen bien, sino que algunos y algunas les exigen a las educadoras del preescolar que enseñen a sus hijos a “leer y escribir”
Como leer no es un proceso natural, simple y al margen de la maduración neurobiológica, he hecho este artículo para que medianamente se comprenda el daño hecho a los niños y niñas que desde el preescolar los someten a la lectoescritura.
La lectura es el proceso de comprender textos escritos, tanto de manera literal como inferencial, y puede ser entendida como un proceso mental y visual que involucra la decodificación de símbolos y la interpretación de su significado. Implica no solo la identificación de las palabras, sino también la comprensión del mensaje, la construcción de sentido y la evaluación de la intencionalidad del texto.
Más allá de la simple decodificación, la lectura es un proceso activo y dinámico que implica:
Comprensión: Entender el significado de las palabras, frases y párrafos.
Interpretación: Analizar el mensaje del texto, considerando el contexto y la intención del autor.
Evaluación: Formar una opinión sobre el texto, cuestionar su contenido y relacionarlo con otros conocimientos.
Construcción de significado: Crear una representación mental del texto en la mente del lector.
La lectura es fundamental para el desarrollo cognitivo, lingüístico y emocional, ya que permite adquirir conocimientos, desarrollar el lenguaje, fortalecer la concentración, alimentar la imaginación y ejercitar la memoria. Además, es una herramienta esencial para la comunicación y el aprendizaje a lo largo de la vida.
En resumen, la lectura es un proceso complejo y enriquecedor que va más allá de la mera decodificación de símbolos, involucrando la comprensión, interpretación, evaluación y construcción de significado a partir de textos escritos.
Existen factores pre-instrumentales o habilidades y conocimientos que deben estar desarrollados antes del aprendizaje formal de la lectura para tener un desarrollo neurobiológico “normal” o neurotípico de los niños y niñas, y así lograr que ellos tengan la adquisición exitosa de su lectura
Estos factores incluyen el lenguaje oral, la memoria de trabajo verbal, la conciencia fonológica, la velocidad de denominación, la velocidad de procesamiento y las competencias de memoria a corto plazo.
Veamos los factores pre-instrumentales.
Lenguaje oral: Un vocabulario rico y una buena comprensión del lenguaje hablado son fundamentales. Los niños con un lenguaje oral más desarrollado tienen más facilidad para comprender el significado de las palabras escritas.
Memoria de trabajo verbal: La capacidad de retener y manipular información verbal en la mente es esencial para seguir el hilo de una oración o párrafo mientras se lee.
Conciencia fonológica: Esta habilidad se refiere a la capacidad de reconocer y manipular los sonidos individuales del habla o fonemas.
Velocidad de denominación: La rapidez con la que se pueden nombrar objetos, colores, letras, etc., se relaciona con la fluidez lectora. Una buena velocidad de denominación facilita el reconocimiento de palabras escritas.
Velocidad de procesamiento: La velocidad a la que se puede procesar la información es crucial para la lectura comprensiva. Un procesamiento rápido permite al lector acceder rápidamente al significado de las palabras y frases.
Memoria a corto plazo: La memoria a corto plazo es importante para retener información mientras se lee y para comprender el contexto de lo que se está leyendo.
Estos factores pre-instrumentales son los cimientos sobre los que se construye el edificio de la lectura. Si estos cimientos son sólidos, el aprendizaje de la lectura será mucho más fácil y exitoso.
Pero además de estos factores previos, la lectura tiene sus componentes. Los componentes esenciales son la decodificación y la comprensión. La decodificación se refiere a la capacidad de traducir símbolos escritos en sonidos, mientras que la comprensión implica extraer significado del texto. Además de estos dos componentes principales, la lectura también involucra el vocabulario, la fluidez y la conciencia fonológica.
Decodificación: La habilidad de reconocer y pronunciar las palabras escritas, conectando las letras con los sonidos correspondientes.
Comprensión: La capacidad de entender el significado de las palabras, oraciones y párrafos, integrando la información nueva con los conocimientos previos.
Vocabulario: La cantidad y conocimiento de palabras que el lector posee, lo cual facilita la comprensión del texto.
Fluidez: La capacidad de leer con rapidez, precisión y entonación adecuada, lo que permite una mejor comprensión.
Conciencia fonológica: La habilidad de reconocer y manipular los sonidos individuales que componen las palabras, lo cual es crucial para la decodificación.
Pero además de todo lo anterior, la lectura tiene etapas como la prelectura, la lectura y la postlectura que ayudan y guían al lector a comprender mejor el texto y a extraer la información deseada.
Prelectura: En esta fase, el lector se prepara para la lectura. Se trata de activar conocimientos previos, familiarizarse con el tema, identificar el propósito de la lectura y formular preguntas que guiarán la comprensión.
Algunas estrategias de prelectura incluyen leer el título, subtítulos y resúmenes. Observar imágenes, gráficos y tablas. Explorar la estructura del texto. Hacer predicciones sobre el contenido.
Lectura: Esta es la fase donde se realiza la lectura activa del texto. Implica decodificar las palabras, comprender las ideas principales y secundarias, y seguir el hilo argumentativo del autor. Es importante leer con atención, pausando para reflexionar sobre el contenido y verificar la comprensión. Las estrategias de lectura durante esta fase incluyen: Subrayar ideas clave, tomar notas y hacer anotaciones marginales. Formular preguntas sobre el texto y buscar respuestas. Identificar palabras desconocidas y buscar sus significados.
Postlectura:
En esta etapa, el lector reflexiona sobre lo leído, lo analiza y lo relaciona con sus conocimientos previos.
Se trata de evaluar la información, extraer conclusiones, y generar nuevas ideas a partir de la lectura.
Algunas actividades de postlectura incluyen: Resumir el texto en tus propias palabras. Discutir el texto con otros lectores. Realizar actividades creativas como dibujar, escribir un final alternativo o dramatizar escenas.
Al seguir estas tres etapas, la lectura se convierte en un proceso más efectivo y enriquecedor.
Gracias a mis lectores