De la pobreza al narco cultivo
Oscar González Bonilla ·
9 de abril, 2026 ·
Hace 4 h
Abelino Ramos Parra, quien fuera presidente de la organización civil “Cora de Corazón”, insistía en argumentar que la pobreza en el municipio Del Nayar provoca que indígenas, en su mayoría, trabajen en labores propias del cultivo de amapola.
Este es un problema social que no ha sido debidamente atendido por los gobiernos federal ni estatal, en tanto los habitantes del municipio Del Nayar con alta marginación y pobreza en la escala nacional, se ven obligados a las actividades ilícitas por tal de ganar dinero para comer, sostiene el luchador social.
Abelino Ramos Parra, quien por propia convicción social se ha dado a la tarea de gestionar satisfactores para la población indígena del municipio Del Nayar, tiene vivencias personales por sus permanentes viajes a la sierra de Nayarit.
Agobiados por la pobreza y la falta de empleo, los indígenas le entran al corte y rayado de la amapola sin ni siquiera pensar que está en riesgo su seguridad personal, pues bien podrían ser detenidos por elementos del Ejército y adjudicarles cargos de cultivo de enervantes, cuando ellos tan sólo son trabajadores, pero el hilo siempre se troza por lo más delgado, dijo Ramos Parra.
Con base en la información de la treceava zona militar, en Nayarit, en marzo del presente año, se localizaron mil 200 plantíos de amapola en una superficie de 318 hectáreas, la mayoría diseminados en terrenos del municipio Del Nayar.
Este es un problema social que no ha sido debidamente atendido por los gobiernos federal ni estatal, en tanto los habitantes del municipio Del Nayar con alta marginación y pobreza en la escala nacional, se ven obligados a las actividades ilícitas por tal de ganar dinero para comer, sostiene el luchador social.
Abelino Ramos Parra, quien por propia convicción social se ha dado a la tarea de gestionar satisfactores para la población indígena del municipio Del Nayar, tiene vivencias personales por sus permanentes viajes a la sierra de Nayarit.
Agobiados por la pobreza y la falta de empleo, los indígenas le entran al corte y rayado de la amapola sin ni siquiera pensar que está en riesgo su seguridad personal, pues bien podrían ser detenidos por elementos del Ejército y adjudicarles cargos de cultivo de enervantes, cuando ellos tan sólo son trabajadores, pero el hilo siempre se troza por lo más delgado, dijo Ramos Parra.
Con base en la información de la treceava zona militar, en Nayarit, en marzo del presente año, se localizaron mil 200 plantíos de amapola en una superficie de 318 hectáreas, la mayoría diseminados en terrenos del municipio Del Nayar.