Tepic, Nayarit, viernes 17 de setiembre de 2021

Si algo sobra en el mundo, es gente: William Gong

Sergio Mejía Cano

13 de Septiembre de 2021

Es de llamar la atención que, en esta fecha del 11 de septiembre, se haya recordado más los atentados a las torres gemelas en Nueva York, en el año de 2001, que el golpe de estado perpetrado en contra del presidente constitucional de la hermana República de Chile, Salvador Allende Gossens, en 1973.

Buscando en la mayoría de los medios de información posibles, casi ninguno de ellos menciona dicho golpe de estado, sino que más bien se enfocan en recordar los 20 años de un atentado que, aún está en duda si en verdad fue perpetrado por fuerzas extranjeras a los Estados Unidos o si fue un auto-atentado, debido a que con el tiempo se han ido desvelando varios aspectos que despiertan más a la duda que a la convicción de que hayan sido militantes del llamado grupo terrorista “Al Qaeda”; y no por tantas teorías de la conspiración que han aparecido constantemente, sino por el sentido común coincidente en infinidad de personas que, sobre todo de quienes entiendes de destrucción de edificios mediante puntos clave con dinamita, coinciden en que un edificio con un incendio de tal magnitud, aun así no se hubiera derrumbado en forma similar a los que son dinamitados, tal y como se ha demostrado en infinidad de videos referentes a estas destrucciones.

Y también es bueno recordar que, la mayoría de los medios informativos en aquel año e incluso hasta el día de hoy, han estado sometidos al dominio de los gobiernos gringos que, obviamente, tuvieron que sugerir o exigir veladamente, que en forma oficial se dijera que habían sido los islamitas los causantes de la destrucción en Nueva York, aprovechando la máxima que se dice, aplican mucho los gringos: “difama, difama, que algo quedará”. Así que, a pesar de que desde los primeros instantes se sembró la duda respecto a que hubieran sido extranjeros quienes estrellaron los aviones en las torres gemelas, cuando se desmoronaron dichas torres, para mucha gente ya no quedó duda de que era un atentado interno, para que el gobierno gringo tuviera un magnífico pretexto para invadir las naciones del Medio Oriente, principalmente para tener un control absoluto del petróleo y otras riquezas minerales de esas naciones.

En cuanto al sacrificio de los miles de muertos que generó la destrucción de las tristemente célebres torres gemelas, esto a los gobiernos gringos jamás les ha importado si de por medio van en juego sus propios intereses, pues es bueno recordar aquello de que los gobiernos gringos no tienen amigos; tienen intereses. Además, a los gobiernos gringos se le atribuye otra frase muy significativa para llevar a cabo sus fechorías: “si algo sobra en el mundo, es gente”. Así de fácil para entender que más bien todo esto del derrumbe de las torres gemelas fue una estrategia para sus propios fines, haciendo algo similar a aquel 07 de diciembre de 1941 en Pearl Harbor, en las islas de Hawái. Similar, porque en aquel entonces el pueblo norteamericano no quería ir a la guerra en Europa, pues lo consideraban un conflicto muy lejano y aparte del pueblo estadounidense; sin embargo, posterior al ataque a Pearl Harbor, se despertó el espíritu patriota de infinidad de gringos de todos colores y sabores que, de inmediato se alistaron para ir a la guerra.

Así que, para volver a enaltecer ese espíritu patriota de los estadounidenses, qué más que crear un atentado para echarle la culpa a nativos de las tierras en la mira para apoderase de ellas, así que destruyen uno de los símbolos financieros más emblemáticos de los Estados Unidos, les echan la culpa a los extranjeros, y el pueblo gringo aprueba la invasión a esos países supuestamente culpables clamando venganza y justicia. ¿Qué no acaso se ha comprobado que la invasión a Iraq y tumbar a Sadam Husein con el pretexto de que tenía armas de destrucción masiva, fue una vil estratagema e información falsa de toda falsedad?

Y a propósito del número de víctimas por la destrucción de las torres gemelas, en Chile, a lo largo de los años en que la Junta Militar Chilena al mando de Augusto Pinochet tomó el poder de esa anterior República, hoy restaurada, fueron más las víctimas muertas, desaparecidas y torturadas que las que ocasionó el derribo de dichas torres.

Pero esto del golpe de Estado para derrocar al doctor Salvador Allende, desenmascaran abiertamente a los gobiernos gringos de cómo se manejan en cuanto a proteger sus intereses sin importarle que se maten hermanos contra hermanos. Golpe financiado por el gobierno del truculento Richard M. Nixon. 

Sea pues. Vale.

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