Semblanza: mi abuelo
Rocío Alegría Treviño ·
21 de abril, 2026 ·
Hace 11 h
Recuerdo la vida de mi abuelo materno, que vivía en la Ciudad de México y salía a ver pasar a los indios otomíes, que iban al centro de la ciudad a ofrecer sus ollas y cazuelas de barro y cada día era lo mismo. Mi abuelo les decía: ¿me llevan? ya cuando los veía regresar, así pasaban los días hasta que sucedió.
Mi abuelo desapareció siendo un niño de unos 6 años. Lo buscaron sus padres y jamás lo encontraron; pasaron más de diez años y mi abuelo estaba con los indios Otomíes, se lo habían llevado. Tal como él quería, la curiosidad de un niño de ver los enormes caballos y pensar en subirse a uno era maravilloso.
Después contaba mi abuelo que estuvo esclavizado. Lo ponían a trabajar desde que amanecía hasta que se metía el sol. Trabajó duro, maltratado, atado para que no escapara. Aprendió su lengua y lloraba, extrañando a su madre y familia. Pedía que lo regresaran, pero los indios lo ignoraban y trataban muy mal. Sufría mucho y lloraba por las noches, era un niño. Y se le hizo fácil decir que lo llevarán con ellos, jamás imaginó lo que viviría.
Pasaron más de diez años y comenzaron a confiar un poco en él, lo desataban en ratos para que hiciera mejor lo que le mandaban, en un descuido de ellos, logró escapar. No sé cómo se las ingenió y llegó a la Ciudad de México con vagos recuerdos de su hogar; logró encontrar a su familia. Pero su padre había muerto y su madre, o sea, mi bisabuela Belén, así se llamaba y tuve el gusto de conocerla. Se había vuelto a casar. Tenía otros hermanos y él ya no se sentía feliz en esa familia.
Se enlistó con Pancho Villa. Y llegó a Nayarit, aquí desertó y se casó con mi abuela María Robles que conoció en la Cofradía de Acuitapilco, pueblo cercano de Santa María del Oro. Fíjense hasta dónde vino a dar.
Se casaron y de ahí nació mi madre y sus hermanos. Mi madre se llamaba María Concepción Treviño Robles. Tuvo varios hermanos. Y esta historia verdadera nos hace pensar cómo el destino nos une con quien menos imaginamos.
Mi abuelo llamado Fernando Treviño Torres. Fue un padre estricto y muy exigente, creo que la vida que vivió le endureció bastante el carácter.
Esa es parte de la historia de la familia de mi madre, y mi abuela María Robles.
Una historia no muy común y llena de instantes que conjugaron y conformaron la esencia de mi madre, la cual fue una mujer que sufrió mucho y hoy la extraño con todo mi ser. Porque a pesar de todo lo que vivió, fue un hermoso ser divino y maravilloso, y mi abuelo fue cariñoso con sus nietos.
Sabrá Dios cuanto haya sufrido con esos indios y luego con Pancho Villa. Yo lo recuerdo con cariño. Y desde donde están hoy deseo que sepan que los amo y comprendo
Gracias a los que lean esta parte de historia de mis ancestros cercanos. Gracias
Mi abuelo desapareció siendo un niño de unos 6 años. Lo buscaron sus padres y jamás lo encontraron; pasaron más de diez años y mi abuelo estaba con los indios Otomíes, se lo habían llevado. Tal como él quería, la curiosidad de un niño de ver los enormes caballos y pensar en subirse a uno era maravilloso.
Después contaba mi abuelo que estuvo esclavizado. Lo ponían a trabajar desde que amanecía hasta que se metía el sol. Trabajó duro, maltratado, atado para que no escapara. Aprendió su lengua y lloraba, extrañando a su madre y familia. Pedía que lo regresaran, pero los indios lo ignoraban y trataban muy mal. Sufría mucho y lloraba por las noches, era un niño. Y se le hizo fácil decir que lo llevarán con ellos, jamás imaginó lo que viviría.
Pasaron más de diez años y comenzaron a confiar un poco en él, lo desataban en ratos para que hiciera mejor lo que le mandaban, en un descuido de ellos, logró escapar. No sé cómo se las ingenió y llegó a la Ciudad de México con vagos recuerdos de su hogar; logró encontrar a su familia. Pero su padre había muerto y su madre, o sea, mi bisabuela Belén, así se llamaba y tuve el gusto de conocerla. Se había vuelto a casar. Tenía otros hermanos y él ya no se sentía feliz en esa familia.
Se enlistó con Pancho Villa. Y llegó a Nayarit, aquí desertó y se casó con mi abuela María Robles que conoció en la Cofradía de Acuitapilco, pueblo cercano de Santa María del Oro. Fíjense hasta dónde vino a dar.
Se casaron y de ahí nació mi madre y sus hermanos. Mi madre se llamaba María Concepción Treviño Robles. Tuvo varios hermanos. Y esta historia verdadera nos hace pensar cómo el destino nos une con quien menos imaginamos.
Mi abuelo llamado Fernando Treviño Torres. Fue un padre estricto y muy exigente, creo que la vida que vivió le endureció bastante el carácter.
Esa es parte de la historia de la familia de mi madre, y mi abuela María Robles.
Una historia no muy común y llena de instantes que conjugaron y conformaron la esencia de mi madre, la cual fue una mujer que sufrió mucho y hoy la extraño con todo mi ser. Porque a pesar de todo lo que vivió, fue un hermoso ser divino y maravilloso, y mi abuelo fue cariñoso con sus nietos.
Sabrá Dios cuanto haya sufrido con esos indios y luego con Pancho Villa. Yo lo recuerdo con cariño. Y desde donde están hoy deseo que sepan que los amo y comprendo
Gracias a los que lean esta parte de historia de mis ancestros cercanos. Gracias