Tepic, Nayarit, martes 07 de diciembre de 2021

Algo más que misterioso

Sergio Mejía Cano

30 de noviembre de 2016

Como que cada día que pasa se les está haciendo más bolas el engrudo a las autoridades universitarias, pues ya se ha alargado el asunto del dinero perdido más de lo debido y, por lo visto mientras más pretextos expongan sobre una supuesta malversación de fondos, más se enreda la madeja de misterio sobre si en realidad hubo un desvío de recursos o pasaron a otras manos que no los deberían tener bajo ningún concepto.

Ahora sale a los medios informativos a nivel local que ha aparecido una supuesta carta enviada por el exrector Juan López Salazar y que aparentemente la tiene en su poder el neo rector universitario Ignacio Peña, pero éste aduce que no puede referirse de lleno al asunto porque tendría que consultarlo con sus abogados, pues podría hacer declaraciones que tal vez entraran en la ilegalidad, por lo que tiene qué ver lo que entra en el ámbito privado y qué en el público; y he aquí lo que suena raro, pues se supone que todo lo que sea público, público debe ser siempre y por lo mismo, nada debería entrar en el ámbito privado porque precisamente por ser recursos públicos los que maneja la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), entonces nada puede manejarse de carácter privado porque si fuera dinero del propio bolsillo de dichas autoridades universitarias, pues ahí sí ni quien dijera nada, pero es dinero público el que se maneja y se entiende que de esto se deben rendir cuentas claras en todo momento en que se exija una transparencia de qué se está haciendo o qué se hizo con el dinero del pueblo. ¿O no es así?

Porque si bien los funcionarios y toda clase de servidores públicos perciben su salario con dinero público, y si se cuestiona constantemente los altos sueldos que reciben del erario, sobre lo que hagan con ese dinero ya devengado sí estaría mal que se les preguntara, porque ahí sí ya se entraría a un ámbito privado; pero si se les puede cuestionar a los funcionarios que disponen de un presupuesto para obras sociales o como recursos para el sostenimiento de alguna institución pública, porque eso sí es de carácter público, y están obligados los servidores públicos a rendir cuentas en todo momento que se les requiera y sin excusa ni pretexto se puede anteponer un motivo de carácter privado para no responder al dueño del dinero, al pueblo contribuyente.

¿Por qué don Juan López Salazar no da la cara? Porque mientras más se tarde salir a la luz pública para que dé explicaciones sobre todos los señalamientos que se le han estado haciendo, pues más en evidencia se está poniendo, cosa que le podría dañar aún más debido al común denominador tan presente en la mayoría de la mente de la opinión pública de “piensa mal y acertarás”.

¿Acaso sentirá el exrector López Salazar algún temor en caso de aparecer en público? ¿Sentirá posiblemente que alguien lo chamaqueó o lo engatusó para utilizar los recursos de la UAN en algo que no fuera para lo que están o estaban destinados? Porque es obvio que siendo rector, tuvo por fuerza que tener conocimiento exacto y estricto del manejo de los recursos destinados a la máxima casa de estudios que él regía, y por lo mismo no puede alegar ignorancia sobre el destino del dinero que hoy no aparece por ningún lado, porque si alega que él no tuvo nada qué ver en el aparente desvío de esos recursos, pues estaría dando a entender que él nada más estaba de parapeto al frente de la rectoría supuestamente a su encargo, por lo que se deduce que no hay más que de dos sopas; que siempre supo y estuvo al tanto qué se hizo o cómo se manejaron esos dineros o que nadie lo tomaba en cuenta y por lo tanto jamás supo qué pasó porque el dinero del presupuesto nunca pasó por sus manos.

De los más recientes ex rectores de la UAN, por lo menos los dos antecesores a López Salazar no fueron, al término de su encargo, tan cuestionados ni señalados en su momento como lo ha estado siendo Juan López Salazar ni se escondieron o no se supo de ellos tal y como está sucediendo con aconteciendo con don Juan López. Si bien el señor Omar Wicab Gutiérrez ha estado prácticamente en el ostracismo mediático, su antecesor, don Francisco Javier Castellón Fonseca es una figura pública y anda por todo el estado con la frente en alto, entonces, ¿por qué no pasa lo mismo con el más reciente de los ex rectores de la UAN? ¿Por qué Castellón Fonseca es hasta presidente a nivel local de un partido político y nunca se ha escondido y a López Salazar se dice que hasta la Interpol anda en su búsqueda? Esto es más que misterioso, ¿o no es así?

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