Tepic, Nayarit, lunes 01 de junio de 2020

Entre aseguradoras te veas

Sergio Mejía Cano

21 de mayo de 2020

En Radio Metrópoli, una de las estaciones de Notisistema.com, se trasmite un programa denominado “Teléfono público”, que ya tiene muchos años de salir al aire, y en donde antes su conductor era don Jaime García Elías, y al jubilarse quedó en su lugar Víctor Montes Rentería. En dicho programa se trata de ayudar o encauzar a la gente por los canales debidos para que puedan en lo posible arreglar asuntos de diversa índole como en el Sector Salud, el Poder Judicial, abusos de caseros, de autoridad, etcétera.

Este miércoles 20 se oye la voz de un señor que dice ser Ramón Pérez que se queja por la posible desaparición de una compañía de seguros muy famosa a nivel nacional. Comenta el señor Pérez que adquirió hace 15 o 20 años un seguro de vida con Aseguradora Monterrey, y paga su cuota cada año en el mes de mayo antes del día 28. Así que acudió a un banco a pagar su cuota anual y la cajera le dice que no le puede recibir su pago porque ya no aparece en el listado de dicha aseguradora. Al preguntar don Ramón qué tenía qué hacer, la empleada bancaria le dice que vaya a las oficinas de la aseguradora y que ahí mismo podría pagar su cuota.

El señor Pérez va a las oficinas de Seguros Monterrey, en las inmediaciones de la Minerva y cuál va siendo su sorpresa al ver que dichas oficinas ya habían desaparecido días, pues se encontró ahí a otras personas en su misma situación, y al preguntar a personas de otros negocios aledaños, estos les comentaron que hace días a eso de las dos, tres de la madrugada habían llegado dos vehículos “gigantes” en donde se habían llevado todo lo que había en esas oficinas; y no había ningún letrero o anuncio avisando el cambio de domicilio ni nada.

Continúa comentado el señor Pérez en el programa de radio, que acudió a la Profeco, pero le dijeron que ahí no llevaban esa clase de asuntos porque no les correspondía, pero le dieron unos números telefónicos de la Ciudad de México y de Monterrey, porque es una empresa muy grande que no puede desaparecer de la noche a la mañana así como así; pero se cansó de llamar porque la respuesta es la misma: que ese número ya no existe, en otro que ha sido cambiado y en otro más que el teléfono se encuentra descolgado o ha sido desconectado. Enseguida dice que acudió a la Condusef, pero está cerrado y el personal que está ahí no le pudo ayudar en nada, y teme el señor Ramón Pérez perder el derecho a ese seguro y todo el dinero que ha aportado como cuota del mismo. El conductor del programa le informó que por lo pronto todo trato con la Condusef se está haciendo vía internet para que exponga ahí su queja y quede registrada en tiempo y forma y que consiga un abogado para que le ayude para en caso necesario compruebe que él quiso pagar pero no hubo dónde ni a quién.

Si bien no es ético escribir cosas personales en una columna de opinión, esto me trajo el recuerdo de dos malas experiencias con aseguradoras. En 1973 o 1974 una señora me ofreció un seguro de vida con Seguros La Comercial, me las cantó muy bonito diciéndome que era necesario, que era bueno ser previsor y que a los diez años de estar pagando la cuota, podría recuperar parte de las mismas y seguir con los mismos derechos, etcétera. Adquirí dicho seguro de vida y las cuotas serían pagadas mediante descuento de nómina del entonces Ferrocarril del Pacífico; sin embargo, no recuerdo si a los seis o siete años de estar pagando, de pronto ya no llegó el descuento de ese seguro en mi lista d raya, fui al departamento de personal y me informaron que se habían cancelado esos seguros sin más explicación, por lo que ya no me seguirían descontando las cuotas. Acudí a las oficinas en Guadalajara, y lo mismo que le pasó al señor mencionado líneas arriba: habían desaparecido las oficinas, aunque había otra razón social: Seguros Comercial América, por lo que entré, pero me dijeron que ahí no sabían nada de mi asunto, que esa era otra empresa.

A una de mis hermanas se la hicieron tablas con un seguro de vida adquirido por mi papá, no recuerdo el  nombre de esa aseguradora, pero muchos ferroviarios adquirieron seguros ahí, y sus oficinas en Guadalajara estaban en la avenida Hidalgo entre Enrique González Martínez y Contreras Medellín, en pleno centro de esa ciudad. Acompañé a mi hermana ahí para cobrar el seguro que le había dejado mi papá y le dijeron que no procedía porque el agente de seguros con el que había tratado mi papá no había puesto la edad del asegurado ni si tenía alguna enfermedad. Así que agur.

Sea pues. Vale.

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